por Alfonso

(publicado originalmente el 6/11/2013)

Antes que nada, disputo que la “vocación” del grupo (de existir tal cosa) era una “vocación” generica a ser CATÓLICO. Ser Católico era (si queremos) “parte” de la vocación del grupo, pero no toda la vocación.

El supuesto llamado nuestro era el de luchar por “la Reina Destronada”. Luchar como laicos católicos en defensa de una Iglesia que, como Noé, estaba borracha y tenía que ser defendida por sus hijos. El llamado era a ser “Cruzados del Siglo XX”, luchando específicamente contra la Revolución. Ese era el llamado. La esperanza de la Bagarre, el gran Retour, el Reino de María eran corolarios de este llamado.

Muchísimos, diría yo la gran mayoría de las “vocaciones” que fueron atraídas al grupo desde sus inicios, era gente que se sintió atraída por este llamado.

Lamentablemente para ellos (y en última instancia para el grupo mismo y para el legado de PCO), el grupo se fue desdibujando, y el componente de “guerrero” en la famosa trilogía “esclavo-guerrero-monje” fue convirtiéndose en algo etéreo y utópico. Guerreros que de guerreros solo tenían las botas, ya que no salían a luchar contra los enemigos de la Civilización Cristiana.

El foco en el “ser” fue “alaranjando” la actividad pública del grupo. Hablando en términos generales, se abandonaron las calles para recluirse en éremos. De luchar contra el socialismo, el comunismo, el divorcio, la reforma agraria o el aborto, se pasó a una prédica neutra y no polémica, y un éfasis en “el pulchrum”, que, seamos francos, de polémico no tiene mucho.

En la medida que el grupo se fue metamorfoseando con el tiempo (este proceso llevó años!), hubo ciertamente un engaño a aquellos que se sintieron llamados a la acción pública y a la “Cruzada” y, con el tiempo, se encontraron, por ejemplo, encerrados en una camándula sin hablar con nadie, sin salir a la calle y mirando el piso… cuando no el ombligo!

Es este proceso mental y psicológico que fue cambiando la mentalidad de mucha gente en el grupo, que, a mi ver, es el engaño más grave, ya que usa la conciencia del propio engañado para nutrirse y perdurar. Un “trasbordo ideológico inadvertido”, para no usar el término “lavado cerebral”.

No creo que haya habido “engaño” para el enjolras que nunca entendió mucho de nada, y su única experiencia en el grupo fue aprender a rezar el rosario, hacerse eremita y oír el “Jour a Jour”. El camino de una persona como él fue siempre bastante rectilíneo y claro.

Si me parece engañoso para los otros, hablerlos captado para una causa, haberlos convencido de que esa era una “vocación” Divina fuera de la cual no tenían salvación, y, con lo años, metamorfosear esa causa a algo distinto, una vez que ya eran “rehenes de conciencia” y su salida no era fácil.

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